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el miércoles 5 de noviembre se hizo un sentido homenaje a Roberto Appratto, que se fue así, de repente, luciendo sus jóvenes 75 años.
Fue una reunión de afectos.
Más de 10 talleristas fuimos con algunos de sus libros, para leer trocitos de su obra, y algo mágico ocurrió, porque de alguna forma toda su vida se nos hizo presente.
Es que su obra fue su vida misma, con sus espacios llenos y vacíos, y en ella estaban sus mujeres, sus hijos, sus maestros, sus amigos, su padre, su madre, su IPA con sus compañeros, sus épocas oscuras y luminosas, y hasta Peñarol.
Copio aquí lo que elegí leer, de su libro Apuntes, que sentí que esta escrito para sus alumnos, los que intentamos con él comprender e introducirnos en la literatura.
"Apuntes
pág
109
Uno
escribe porque quiere; para mostrarlo; para sacarse algo de encima; porque es
un trabajo y tiene que cumplir; porque quiere seguir su carrera de escritor;
porque no quiere que lo olviden; porque la aparición de su nombre ligado a algo
escrito alcanza para que vuelva al ruedo; porque quiere mostrar qué tanto mejor
está escribiendo o hasta qué punto cumple con su mandato de seguir escribiendo;
para mostrar que es sincero, que no le tiene miedo a la realidad; porque quiere
redimirse por medio de la sinceridad; porque quiere contar, confesar algo que
supone esencial para su vida; porque cree que al hacer eso está ayudando a los
demás; para exhibir su oficio de la manera más impersonal posible, simplemente
tildando un ítem y pasando a otro; por oscuras razones de ser quién es.
Pág
62 y 63
… y
declarar lo que sabe, que es casi nada.,, Así escribe uno, a golpes de
intuición que mientras duran crean la ilusión de estar tocando la realidad en
estado de posesión o de gracia.
Pág
115
Pero
lo primero, cuando uno escribe, es el miedo: el miedo a aparecer, aunque sea en
un ámbito privado, sin que nadie lo lea. Es aparecer ante uno mismo, es hacerse
público. En ese trance, cuando las ganas de decir son más fuertes que el miedo,
se prueba la integridad de lo escrito…
Uno igual
escribe, pero maniatado por el miedo. La única manera de vencerlo es la
embriaguez, la locura que ayuda a salir de uno mismo con lo que la escritura
puede soltar, por momentos.
Pág
152
Estoy
escribiendo. Aunque me repita, aunque entre en zonas farragosas, de placer
difícil. Y cuando escribo, algo se está produciendo, no en un despliegue de la
imaginación ni un aprendizaje de técnicas ni un esfuerzo por ser claro: estoy
escribiendo sobre la vida, sobre lo que la vida tiene de hoja y pizarrón, con
sus espacios llenos y vacíos.
Vuelvo
a las actividades cotidianas transformado…
Hago
un esquema, un borrador, una preparación de clase, como si me fuera la vida en
ello, como si eso fuera lo que voy a dejar al mundo."
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