lunes, 3 de noviembre de 2025

 





















Les comenté que según pasen los días les iba a seguir contando de mi profesor, maestro del taller de literatura Roberto Appratto y algo voy escribiendo:
Parte 1
Hoy 30 de octubre, de mañana, en casa.
Pensando ya desde el arranque “no voy a aprender más a poner comas”, y me lo digo a mí misma como reclamando al universo que me corrija, como lo hizo siempre Roberto, y quiero que lo siga haciendo. Pero ya no está y tengo que dejar de poner comas donde me detengo a respirar, y consciente que soy desordenada para eso, y para colmo respiro sin ritmo, y sé que es otra forma de pereza, pedir al otro hasta que me ayude en algo. Bueno, a respirar no, no es para tanto, digo a puntuar de acuerdo a reglas para hacerme entendible, aunque oculto así, quizás, el deseo de querer ser ayudada por lo menos en eso. Y creo que a Roberto no le molestaba mucho, no sé, quizás hasta le gustaba. Y ahora mejor pongo punto y aparte.
Roberto se murió hace catorce días, sin autorización de los que dependíamos de él para entender un poquito el mundo de los libros y hacemos un intento de escribir. Así se fue, por las de él y nosotros pasamos al desamparo, y a tener una frenética comunicación entre nosotros para abrigarnos algo, decir y creer que podemos sacar algunos de sus proyectos adelante, organizar, discutir, y a veces darnos tiempo para llorar. Con desconsuelo, por él, por nosotros. ¿Cómo se le ocurrió dejarnos plantados así? Pobrecito, con tantas ganas de seguir, tan lleno de proyectos, tan auténtico, tan geniudo, tan buena gente, tan sabio, tan diferente, y así seguimos.
Deshilachamos un tiempo que se nos impuso, y una realidad que no tenemos ganas de vivir.
Sigo quizás mañana.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

  https://www.facebook.com/share/r/1A2GxS2aBh/ el miércoles 5 de noviembre se hizo un sentido homenaje a Roberto Appratto, que se fue así, d...